Hoy os traigo un postre rico y apto para todos aquellos que no pueden tomar azúcar o no pueden tomar leche, a todos nos gusta terminar una comida con algo dulce, pues que mejor que unas clásicas natillas caseras que nos las podemos encontrar en casa de la abuela o en el restaurante de la esquina, ese de toda la vida.
Tarta tatín de manzana con harina de espelta: cómo no rendirse en la cocina (ni pasarse al lado oscuro del precocinado)
Hay recetas que no salen a la primera. Ni a la segunda. Y esta tatín es el ejemplo perfecto. Empecé con harina de centeno integral, con toda la ilusión del mundo, y fue un desastre en toda regla: la masa no se montó bien sobre la fruta, al desmoldar se desmenuzó, la colocación de la manzana dejaba mucho que desear... un auténtico caos. Y en ese momento la tentación fue real: compro la masa quebrada y listo . Pero no. Bea no se rinde. Así que respiré hondo, cambié de harina y aquí está el resultado: una tarta tatín de manzana con harina de espelta blanca, facilita de hacer y con lo que tenía en casa. Sin moldes especiales, sin utensilios raros. Y con una pinta que merece mucho la pena. ¿Te animas a hacerla? Porque si no tienes espelta en casa, con la harina de repostería de toda la vida también queda genial, aunque te animo a probar la espelta cuando puedas.
